Rudy´s era un pequeño antro a las afueras del pueblo. Lo suficientemente cerca del puerto como para que los marineros lo frecuentaran y lo suficientemente lejos de sus casas como para que no se acercaran sus mujeres. A simple vista parecía una casucha triste, de madera gris, carcomida por el salitre. En un principio se construyó como cobertizo para dejar los aparejos, luego se convirtió en una casa de cebos y por último una taberna, aunque en el letrero se leía PUB. Pese a que su dueña se esmeraba en que pareciera un sitio decente, no había perdido el encanto con los años.
Por dentro, era un lugar oscuro, iluminado por la chimenea, alguna velas y una única bombilla en el centro de la sala. En una esquina, apenas lamida por la luz, se recortaba una figura. Él forastero, el bicho raro, Colt.
Su aspecto contribuía a su fama considerablemente. Solía vestir una ajado abrigo de cuero marronáceo que le llegaba hasta los tobillos, bajo el cual llevaba una camisa gris, pantalones negros y botas de montaña. Todo ello sumado a su sombrero, bajo el cual colgaban largos mechones de pelo desgreñados, y a las largas cicatrices que surcaban su cara le daba una imagen muy extraña en aquel lugar.
Venía todas las tardes, desde las siete hasta que cerraban y no hacía otra cosa que pedir un whisky tras otro, los cuales bebía con parsimonia sumido en sus pensamientos.Rudy, que así se llamaba la dueña del PUB, lo hubiera echado hacía tiempo si no fuera por que dejaba buenas propinas y porque al principio era una especie de atracción de feria.
Un dia de tormenta, los parroquianos no pudieron hacerse a la mar, de modo que antes de quedarse en casa con la parienta, atiborraron el PUB más pronto de lo normal. Rudy ya sabía lo que pasaba en días como aquel. Los marinos, frustrados, se emborrachaban como cubas y entonces venían los problemas. La última vez Rourke destrozó una mesa en un ataque de ira, y en realidad no fue tan malo, al menos aquella vez no fue contra la espalda de nadie.Colt entró a la hora de siempre, sin inmutarse ante los insultos que le regalaron los presentes. Se sentó y esperó, ya ni siquiera le hacía falta pedir. Tras un rato, Sharp, el más corpulento del grupo se acercó a la barra...
Hmmm ¿Se huele que va a haber lio eh? Pues os dejo así porque he tenido un blancazo con lo que viene a continuación
Hoy, dando por culo.
Sanmar
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