lunes, 9 de julio de 2012

"Estofado de Macho Cabrío"

Me encuentro en el estudio, devorando los libros de mi abuelo con la esperanza de encontrar algún atisbo de la diabólica receta. De vez en cuando, degusto el dulce sabor de ese veneno llamado cafeína. El cosquilleo de las burbujas de dióxido de carbono en mi lengua refresca mi garganta, ajena al desfile de químicos que se abren paso a golpe de glotis hacia mi estómago. Una gota cae sobre la mesa, peligrosamente cerca de la inmaculada hoja en la que apunto mis escasos descubrimientos. Apuro la lata pensando en si cuando vuelva a por más ya estarán frías y resisto la tentación de ir a meter una al congelador. Vuelvo a los libros. Un regusto gaseoso permanece cerca de mi paladar, lo ignoro y continuo buscando algo útil.
Han pasado cuatro horas desde que empecé a destripar las altas estanterías y ni uno de los polvorientos y quebradizos tomos que he hojeado nombra una sola vez el escurridizo "Estofado de Macho Cabrío" ni nada parecido. El único que intuía algo interesante, era un viejo volumen recuperado de un monasterio, el diario del abad, en el que se citaban casos de aquelarres en un pueblo cercano. Al parecer, en ellos se degollaba a un cordero y se lo tiraba a las llamas para invocar a Belcebú, pero no hablaba de si las supuestas brujas se lo comían después o de si al menos echaban especias en el proceso.
Llevo toda mi vida recopilando poderosas y antiguas recetas, desde la quimera a la espalda hasta el tritón hervido, pero ninguna sería tan gloriosa como la que tenía en mente. Un guiso tan exquisito que hasta Satanás en persona ascendería de los infiernos para probarlo, y, con suerte, quedaría tan encantado por su sabor que me colmaría de riquezas o me concedería algún deseo.
Por otra parte, si logro cocinarlo y no termina de convencerle... también cabe la posibilidad de que devore mi alma inmortal como postre, pero hasta la fecha nadie se ha atrevido a quejarse de mi comida y no dejaré que un príncipe de las tinieblas cualquiera sirva de precedente.


Un minirelato un poco chorras (parte de otro más largo, cansino y con menos chicha) para ver como se me da eso de escribir en primera persona del presente. Para mi gusto no está mal y creo que el toque de humor le da algo de frescura (freshquíshimo).
En otro orden de cosas, pronto subiré otro cachito de "L´autel dés Pechés", por si a alguno os hacía ilu saberlo XD

Hoy, cocinero cocinero... ♪♫♪

Sanmar

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