Una cuchillada de luz a través de la puerta semiabierta hizo que la bestia abriera, perezosa, uno de sus grandes ojos pardos. Recortada contra la brillante intrusa, pudo ver como se introducía la silueta de un hombre. Con un grave gruñido, indicó al humano que cerrara la puerta, quien se precipitó a cumplir con su exigencia, sumiendo la habitación en una oscuridad completa. Tras esto, el hombre arrastró los pies hasta situarse en lo que intuía que era el centro de la habitación.
Pasó un minuto. Sesenta largos segundos en los que no dijo nada, tan solo escuchaba la profunda respiración del monstruo; quien, sin embargo, pudo escuchar como se frotaba las manos, como cambiaba el peso del cuerpo de un lado a otro, como su corazón se aceleraba por momentos. Podía oler su miedo. El sudor frío que empapaba a aquel triste personaje hizo que deseara matarlo. Si tan solo se acercara un poco...
Al fin, el humano pudo recomponerse un poco, rebañando algo del valor que le había llevado a entrar , y con la voz quebrada por el nudo de su garganta dijo:
— He... her... hermano... yo...
La tensión se hizo más fuerte. El deseo de desgarrar a ese tipo le arañaba por dentro.
— Yo... mira, nuestro padre... bueno ya sabes que el... quiere... quiere...
— Matarme —. Respondió la bestia con en una mezcla de gruñido y habla. Pronunciar aquella palabra era casi doloroso, de hecho, pronunciar casi cualquier sonido humano lo era, pero últimamente, el verbo "matar" se había vuelto especialmente molesto. Cada vez que oía aquella palabra sabía que iba referida a él.
Su hermano, quien, a juzgar por el grito que a duras penas pudo contener, parecía sorprendido de oírle hablar, continuó:
— Si, si... pero no es por lo que crees. Te han visto en el pueblo... si te encubriera o te dejase vivir le matarían a él también... e incluso puede que a mí.
"Así que me dejarías morir para salvarte tú," quiso decir, pero en lugar de palabras solo le salió un gruñido largo y furioso. Si no estuvieran a oscuras, podría haberle visto las dos hileras de afilados colmillos.
— Pe.... pero yo no creo que sea justo — Dijo mientras se secaba el sudor de la frente con la manga —. Se que te has vuelto así porque te han perseguido, por que te han herido. Yo se que... que recuerdas tu nombre.
Era cierto, tenía un nombre, aunque ya nadie parecía recordarlo. Ni siquiera él, quien ya se había acostumbrado a que le llamaran "monstruo", "hijo de Satanás" y demás lindeces.
— ¿Lo recuerdas? ¿Sabes quien eres verdad?
— Recuerdo... recuerdo... hermano... — Cada vez le costaba mas dominar su impulso asesino, pero poco a poco recordaba como convertir sus pensamientos en algo que aquella presa pudiera entender — Yo... soy...
Con un súbito estruendo, alguien entró dando un portazo, derramando la luz de una linterna por toda la estancia. La sujetaba con una mano un hombre mayor con pinta de terrateniente, en la otra llevaba un viejo trabuco, presumiblemente cargado.
— ¡Pascual! ¡Te dije que no entraras! ¡¿Que crees que nos harán los vecinos si te pillan aquí hablando con eso?!
— Pero padre suelta el arma, he hablado con él, se acuerda de mí te lo ju...
Antes de que pudiera terminar la frase, el monstruo se abalanzó contra su hermano, mordiéndole el hombro y tirándole al suelo. Pudo sentir como los dientes se clavaban hasta el hueso, rompiendo la clavícula, haciendo saltar tendones y fibras de músculo. La ansiada sangre inundó las fauces del licántropo, quien con un tirón trató de arrancar toda la carne posible. Tras la llegada inesperada de su padre, el infeliz de su hermano no se había dado cuenta de que pese a las cadenas que lo sujetaban, ya estaba a su alcance. El hombre cayó al suelo sujetándose la herida, pero la bestia no dio tregua y volvió a lanzarse contra él, incrustándole contra el suelo con las garras. No perdió el tiempo en arrancarle la garganta de un bocado. Al carecer ahora de cuerdas vocales, la presa solo era capaz de emitir un horrible gorgoteo, mientras trataba de zafarse del ser que ahora se abría paso hacia sus entrañas.
Todo aquello ocurrió en un instante, pero para su padre, quien contemplaba la carnicería en estado de shock, la escena duró un siglo. Con manos temblorosas, consiguió apuntar el arma contra el amasijo de sangre, pelo y dientes en que se había convertido su primogénito. Un disparo bastó para acabar con el sufrimiento de toda su descendencia.
Como todos sabemos, tras el rotundo éxito de la saga Crepúsculo, los lectores (sobre todo los jóvenes) llevamos bastante tiempo sometidos a un bombardeo constante de novelas sobre criaturas fantásticas de tinte más bien oscurete.
Ésto en principio podría considerarse como algo malo, miles historias frívolas que "acaban con los clásicos" como se suele decir. Pero yo, que siempre he sido un amante de las historias de hombres lobo, pensé que entre tanta cursilería pseudoadolescente podría encontrar alguna historia que valiera la pena. Indagué por la web, asistido más tarde por las conversaciones literarias con Niñapollo, pero no saqué nada en claro y os diré por que:
En todas son tipos guapísimos y elegantérrimos que de pronfo ¡Puf! se convierten como mucho en huargos (para los no-frikis: lobos grandes). Para quellos que no estéis familiarizados con el tema, os pondré un ejemplo claro: Remus Lupin, de Harry Potter, es un licántropo. Jacob Black, de Crepúsculo, no lo es (de hecho sería más bien un animago).
Así pues me he decidido por hacer éste relatillo sobre un hombre lobo de verdad, ambientado en la España de principios del siglo XVIII. Dándole mi rollito, pero manteniendo la esencia del bicho en sí (o eso quiero pensar).
Hoy, muerdo.
Sanmar
Ésto en principio podría considerarse como algo malo, miles historias frívolas que "acaban con los clásicos" como se suele decir. Pero yo, que siempre he sido un amante de las historias de hombres lobo, pensé que entre tanta cursilería pseudoadolescente podría encontrar alguna historia que valiera la pena. Indagué por la web, asistido más tarde por las conversaciones literarias con Niñapollo, pero no saqué nada en claro y os diré por que:
Por que en ninguna puta novela salen hombres lobo de verdad, licántropos.
En todas son tipos guapísimos y elegantérrimos que de pronfo ¡Puf! se convierten como mucho en huargos (para los no-frikis: lobos grandes). Para quellos que no estéis familiarizados con el tema, os pondré un ejemplo claro: Remus Lupin, de Harry Potter, es un licántropo. Jacob Black, de Crepúsculo, no lo es (de hecho sería más bien un animago).
Así pues me he decidido por hacer éste relatillo sobre un hombre lobo de verdad, ambientado en la España de principios del siglo XVIII. Dándole mi rollito, pero manteniendo la esencia del bicho en sí (o eso quiero pensar).
Hoy, muerdo.
Sanmar
1. Lo de Pascual me mata xD Es el peor nombre del mundo (con mis respetos hacia los Pascuales, pero es que de verdad no me gusta nada)
ResponderEliminar2. Tienes totalmente la razón, evidentemente, pero sí me gustaría hacer una pequeña distinción. Si que es verdad que los licantropos se han desvirtualizado totalmente. Pero entre toda la bazofia adolescente (se que pensaras "pero tu lees de eso", no, no lo hago, ni vampiros ni hombres lobos, ni fantasmas, porque ya no hay por donde cogerlos) sí he encontrado una saga sobre hombres que se transforman en lobo (sin decir que son licántropos, ni nada, se transforman en lobo como se podrían convertir en pececitos de colores) que es bastante buena, y trata este tema con respeto y un tono que no es el habitual en estos días. Si me los compro, me gustaría que le echaras un vistazo ^^
Por cierto, yo también he actualizado http://buscolasonrisaindomita.blogspot.com/
1. Completamente de acuerdo XD pero tu piensa que es en un pueblo de la época... da gracias a que no se llama Indalequio. Además, el hermano es un canelo, se merece un nombre de canelo XD
ResponderEliminar2. Como de costumbre no me quedará más remedio que fiarme de ti. De momento no me puedo quejar.
Y deja de espamearme el blog ansiosa, que no hago más que enlazarte XDXDXD
men, te dejo esto
ResponderEliminarhttp://www.rockfm.fm/player/
ea, nos vemos!
...artorius
Me corro.
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