jueves, 19 de abril de 2012

Microrelato Zombinoia

Desde hace un par de semanas estoy viciado a un juego online de estrategia llamado Zombinoia. Es un juego curioso en el que uno trata de sobrevivir a oleadas de zombies dia tras dia contruyendo un pueblo y demás, y mola por que dependes muchísimo del resto de habitantes del pueblo (que son otros jugadores). El caso es que en el juego uno puede explorar por el desierto y encontrarse materiales, armas e incluso manuscritos dejados por supuestos supervivientes (ahora no) y como a los administradores del sitio no les salía del nabo escribir más relatos de esos, pues han decidido darles la oportunidad de hacerlo a los jugadores. El texto debe estar ambientado en el juego y no debe sobrepasar los 1495 carácteres y, efectivamente, me he animado a enviarles uno.
A ver que os parece:

"Querido Daniel"

Daniel, te escribo porque eres mi única esperanza. En el pueblo todos se están comportando de forma extraña conmigo. Ayer pude ver como cuchicheaban a mis espaldas. Creo que están tramando algo, ésta mañana el agua del pozo sabía un poco distinto ¿Están tratando de envenenarme? Como si no tuviéramos bastante con… con los… bueno ya sabes a lo que me refiero. Estoy muy pero que muy asustada, ya ni siquiera me atrevo a salir al desierto a buscar comida. No quiero que me hagan lo mismo que a ti… John sigue diciendo que dejó el portal abierto hasta que empezaron a verse las primeras sombras… e incluso se ha atrevido a decir que encontraron tu cadáver. El amasijo de huesos y carne descompuesta que me pusieron delante no podías ser tú, aunque se esmeraron en que os parecieseis. Al ponerle jirones de tu ropa casi me engañan pero no hay duda de que no es más que otra de sus artimañas para separarnos.
Estoy oyendo gritos, ¿Habrán entrado? No, yo misma me he asegurado de cerrar el portal y aunque lo hicieran, he apuntalado la puerta y las ventanas como me enseñaste. Están dando golpes en la puerta, gritan tu nombre. ¿Qué está pasando? No voy a salir a averiguarlo, eso es lo que quieren, que salga para poder matarme. Los gritos de dolor parecen casi reales, John no para de repetir “¡Es uno de ellos! ¡Ese cabrón nos está atacando!”. No caeré en su trampa, es imposible que tú seas un… un zombi, mi amor. Me quedaré aquí, esperándote hasta que vuelvas a rescatarme.
Te quiero Daniel.
La verdad es que los nombres son tristísimos (¿John, en serio?) pero supongo que eso les dará un poco igual. Me mola el rollo paranoico que le he dado a la mujer y me imagino que a pocos se les habrá ocurrido escribir una pseudo-carta-de-amor así que con un poco de suerte tendré la historieta dando vueltas por el páramo. Ya os contaré.



Es una chorrada del quince, lo se, pero oye si les mola y cuela pues eso que me llevo.

Hoy, afilando el ingenio.

Sanmar

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