miércoles, 17 de octubre de 2012

Necrótica Marta

— ¡No, no! ¡Así no! La incisión tiene que ser más profunda.
— ¡Pero es que no puedo! El esternón está demasiado duro.
— Es que no tienes que clavar la daga en el esternón membrilla, clávala ahí, un pelín a la derecha, entre las costillas, ¿ves?
— Ah, vale vale, ¿y ahora?
— Ahora entona el cántico del despertar como te he enseñado y ojo con como pronuncias el ultimo "ult´hwe" que nos conocemos ¿eh?
— Que siiiii.
        Mientras Marta empezaba a cantar en voz alta, arrodillada sobre el cadaver, su maestro, Karaduin, se dirigió hacia el mueble bar a por una nueva dosis de paciencia. Su sobrina tenía muchas ganas de aprender el oficio, sobre todo ahora que la habían aceptado en el círculo y habia establecido el vínculo con Alkah'li, pero apenas parecía reunir las aptitudes para ser una buena necromante.
— ¡Aaaaaaah! — Chilló la chica, haciendo que el anciano derramara la mitad de su brandy favorito por el sobresalto —. ¡Se ha movido, se ha movido!¡Creo que hasta ha abierto los ojos!
— ¡Pues claro que se ha movido! Estás reanimando a un cadaver por el amor de un dios, ¿Que esperabas?
— Me he asustado ¿vale? No creía que se fuera a despertar tan pronto, ni siquiera había llegado a la tercera estrofa.
— Evidentemente, ¿es que no has escuchado nada de lo que te he dicho? La activación es gradual, al menos al principio, hasta que llegues al siguiente nivel. Inténtalo de nuevo anda... y esta vez trata de no escandalizarte por la primera tontería que ocurra — gruñó Karaduin, quien acto seguido se encerró en su despacho.
       Antes de volver a empezar, Marta dudó. Era el primer muerto al que reanimaba y no le gustaba la idea de encontrarse sola si algo salía mal... pero por otra parte quería demostrarle a su tío que era capaz de hacerlo y que mejor manera de hacerlo que sin su ayuda. Así pues, empezó el ritual vertiendo unas pocas gotas de savia de tejo sobre el pecho depilado del muerto. A continuación sacó un puñado de ceniza de un tarro de cristal y lo esparció formando un pequeño círculo alrededor de la herida que había abierto anteriormente. Con gesto decidido, clavó la daga hasta la empuñadura por donde le había dicho su maestro y comenzó a cantar, elevando con las manos el sello de Alkah'lí que llevaba colgando del cuello.
       Tal y como había previsto Karaduin, a medida que realizaba el hechizo el muerto empezó a sufrir ligeros espasmos. Marta empezaba a tener miedo, de modo que se puso a cantar más alto para tratar de concentrarse. El muerto abría los ojos y la boca, profiriendo unos sonidos ahogados, como si tratara de decir algo pero la lengua no le respondiera. Los espasmos se hacían cada vez más fuertes y la chica temía caerse de encima del muerto y de la mesa sobre la que este se encontraba, pero tenía las manos ocupadas y si lo hacía, cesaría el ritual. "Tranquila, tranquila, ya solo falta una estrofa" pensaba, pero antes de darse cuenta, el muerto se incorporó de golpe, tirándola al suelo.
Inicio de serie corta de relatos, de esas que nunca termino :3

Hoy, desempolvando.

Sanmar

2 comentarios:

  1. hey ho!!, y este relato??? lo has escrito tu?? porque te envidio, a mi me molaria escribir algo asi aunque mas grande, xd

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  2. Hola de escribir la continuación >:c

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