— ¡No, no! ¡Así no! La incisión tiene que ser más profunda.Inicio de serie corta de relatos, de esas que nunca termino :3
— ¡Pero es que no puedo! El esternón está demasiado duro.
— Es que no tienes que clavar la daga en el esternón membrilla, clávala ahí, un pelín a la derecha, entre las costillas, ¿ves?
— Ah, vale vale, ¿y ahora?
— Ahora entona el cántico del despertar como te he enseñado y ojo con como pronuncias el ultimo "ult´hwe" que nos conocemos ¿eh?
— Que siiiii.
Mientras Marta empezaba a cantar en voz alta, arrodillada sobre el cadaver, su maestro, Karaduin, se dirigió hacia el mueble bar a por una nueva dosis de paciencia. Su sobrina tenía muchas ganas de aprender el oficio, sobre todo ahora que la habían aceptado en el círculo y habia establecido el vínculo con Alkah'li, pero apenas parecía reunir las aptitudes para ser una buena necromante.
— ¡Aaaaaaah! — Chilló la chica, haciendo que el anciano derramara la mitad de su brandy favorito por el sobresalto —. ¡Se ha movido, se ha movido!¡Creo que hasta ha abierto los ojos!
— ¡Pues claro que se ha movido! Estás reanimando a un cadaver por el amor de un dios, ¿Que esperabas?
— Me he asustado ¿vale? No creía que se fuera a despertar tan pronto, ni siquiera había llegado a la tercera estrofa.
— Evidentemente, ¿es que no has escuchado nada de lo que te he dicho? La activación es gradual, al menos al principio, hasta que llegues al siguiente nivel. Inténtalo de nuevo anda... y esta vez trata de no escandalizarte por la primera tontería que ocurra — gruñó Karaduin, quien acto seguido se encerró en su despacho.
Antes de volver a empezar, Marta dudó. Era el primer muerto al que reanimaba y no le gustaba la idea de encontrarse sola si algo salía mal... pero por otra parte quería demostrarle a su tío que era capaz de hacerlo y que mejor manera de hacerlo que sin su ayuda. Así pues, empezó el ritual vertiendo unas pocas gotas de savia de tejo sobre el pecho depilado del muerto. A continuación sacó un puñado de ceniza de un tarro de cristal y lo esparció formando un pequeño círculo alrededor de la herida que había abierto anteriormente. Con gesto decidido, clavó la daga hasta la empuñadura por donde le había dicho su maestro y comenzó a cantar, elevando con las manos el sello de Alkah'lí que llevaba colgando del cuello.
Tal y como había previsto Karaduin, a medida que realizaba el hechizo el muerto empezó a sufrir ligeros espasmos. Marta empezaba a tener miedo, de modo que se puso a cantar más alto para tratar de concentrarse. El muerto abría los ojos y la boca, profiriendo unos sonidos ahogados, como si tratara de decir algo pero la lengua no le respondiera. Los espasmos se hacían cada vez más fuertes y la chica temía caerse de encima del muerto y de la mesa sobre la que este se encontraba, pero tenía las manos ocupadas y si lo hacía, cesaría el ritual. "Tranquila, tranquila, ya solo falta una estrofa" pensaba, pero antes de darse cuenta, el muerto se incorporó de golpe, tirándola al suelo.
Hoy, desempolvando.
Sanmar
hey ho!!, y este relato??? lo has escrito tu?? porque te envidio, a mi me molaria escribir algo asi aunque mas grande, xd
ResponderEliminarHola de escribir la continuación >:c
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