A veces en momentos como ahora, sin responder a ningun tipo de estímulo del medio, le doy rienda suelta al coco... le quito el antivirus, la conciencia, la racionalidad; es como decirle a mi cerebro que no hay normas, la moral está de vacaciones esta noche amigo.
Y fluye...
Fluyen todas las envidias, los celos, los odios, los deseos, las dudas... Libre de su prisión, la bestia me dice que es lo que quiere, que es lo que quiero y lo que no, lo que quiero ahora, sin importar las consecuencias, sin pensar en los demas... acojona.
Se acerca el carcelero, la bestia volverá a la celda donde se contentará con hacer tintinear los grilletes de vez en cuando... hasta que vuelva a dejarla salir, o hasta que pierda el control y consiga destrozar sus cadenas.
Tiene hambre.
Hoy, buscando a caperucita.
Sanmar
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